El exitoso populismo de Donald Trump / INVESTING

Desde la llegada de Donald Trump al poder, la economía estadounidense no deja de cosechar grandes logros. El impulso que ha experimentado el crecimiento económico, la mayor recaudación fiscal, los records en la creación de empleo o las exitosas negociaciones con los socios comerciales, son muestras de que, pese al populismo del Presidente, este está logrando grandes éxitos a nivel económico para el país.

El 45º presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, ha llevado a cabo muchas medidas en los últimos meses que lo han situado en el centro del foco global. Las medidas políticas y económicas que ha aplicado en los Estados Unidos, pese a su ansia proteccionista, ya empiezan a surtir efecto.

Mucho se ha hablado de Donald Trump. Muchas son las personas que, continuamente, le han acusado de ser el gran culpable de la debacle estadounidense. También, para el pueblo americano, Donald Trump es un Presidente que, únicamente, está atacando a la soberanía nacional, así como a los derechos humanos. Sin embargo, los datos muestran una cara oculta, y poco conocida.

En lo que va de año, la rebaja fiscal impuesta por Trump a las empresas, no solo ha proyectado el crecimiento económico de los Estados Unidos, llevándolo a cifras del 3,5% en el último trimestre, tras un segundo trimestre con un ritmo del 4,2%, Sino, que ha proyectado unos niveles de crecimiento económico en el país, que distan mucho de otros países, tanto de Europa como de Asia.

Por otro lado, pese a la gran rebaja fiscal que anunció el Presidente a finales de 2017, la cual tendría que haber supuesto, a corto plazo, una notable reducción de la recaudación fiscal y con efectos en el largo plazo, la rebaja ha supuesto un incremento de la recaudación federal en un 0,5% respecto al registro anterior. Lo que muestra que la aplicación creada, a priori por el economista Arthur Laffer, y la aplicación de su curva, ha surtido un efecto postivo en el país, pues esta recaudación fiscal, como vemos, no solo ha impulsado el PIB, sino que, a su vez, ha aumentado la recaudación fiscal en el corto plazo.

Algo sorprendente, pues como bien indicaban los miembros del organismo nombrado por Donald Trump para llevar a cabo dichas políticas, la rebaja fiscal significaba un avance hacia una mejora en la recaudación fiscal en el largo plazo. Además, se esperaba que esta recaudación fiscal tuviese también un efecto positivo en la repatriación de capital, atrayendo a aquellas empresas y capitales que habían huido del país en busca de los paraísos fiscales.

En materia de desempleo, los Estados Unidos siguen cosechando una serie de records que situan al país en parámetros de pleno empleo. Según los últimos datos que arrojaba la oficina del empleo de los Estados Unidos, la cifra que recogen los últimos registros datan el desempleo estadounidense en el 3,7%. Algo verdaderamente asombroso si tenemos en cuenta el record histórico alcanzado en los registros anteriores del 3,9%.

Estos datos de desempleo, haciendo alusión a los parámetros que define la Oficina Presupuestaria de los Estados Unidos, al situarse por debajo del 5,2%, el país se encuentra en los parámetros de pleno empleo. Unos parámetros que, desde la llegada de Donald Trump al poder, no han dejado de reducirse y mejorar, contrastablemente, con los registros que arrojaban estos organismos en los tiempos de la presidencia de Barack Obama.

Por último, así como lo más importante en la actualidad económica, la guerra comercial que esperaba librar Donald Trump con China, no solo no se ha librado, sino que, a su vez, Estados Unidos está logrando que el país asiático comience con la reducción de aranceles que, a priori, se exigía. Pese a las continuas tensiones comerciales entre ambos países, a una semana del comienzo de las negociaciones, China ya ha anunciado la reducción de aranceles para los vehículos americanos.

Aunque estas acciones de guerra comercial y lo que, a priori, parecía un auge proteccionista de un Presidente fuera de sus cavales, ahora parece que la verdadera intención de Trump ha salido a la luz. El déficit comercial de los Estados Unidos era un tema prioritario para el Presidente. Entre sus políticas, se incluía la de reducir un déficit comercial que, desde hace 40 años se mostraba en negativo, arrebatando, a su vez, el liderazgo de China en el mercado global.

Para ello, Donald Trump ha llevado a cabo unas políticas demasiado agresivas, pero que, sin embargo, están teniendo un impacto positivo para el país. En el caso de México y Canadá, el nuevo TLCAN incluye muchas mejoras entre las que se incluyen grandes ventajas renegociadas para los Estados Unidos. Al igual está ocurriendo con China, donde esa agresividad le está llevando a una reducción de aranceles.

En resumen, estamos hablando de un presidente al que le faltan las formas, pero que, de una forma u otra, no deja de cosechar grandes éxitos para la economía nacional. Esto es algo que, aunque no sea el mejor reflejo de su mandato, si muestra que, al menos, los asuntos económicos se están ejecutando con rigor y liderazgo.

Para concluir, a falta del reajuste de deuda incentivado por el Fondo Monetario Internacional, podemos decir que la economía norteamericana sigue cosechando unos resultados que, de seguir así, podríamos seguir viendo grandes hitos de un Presidente al que le han ensombrecido sus ansias populistas.

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