Sra. Calviño, no es cuestión de recesión, sino de desaceleración / Investing

Artículo publicado originalmente en Investing.

Continuamente estamos viendo a la ministra de Economía y Empresa del Gobierno de España hablar públicamente, a todos los medios, sobre la falta de riesgos que posee España para entrar en una nueva recesión económica. Para Calviño, las declaraciones que hace la OCDE en materia de crecimiento económico para el país le tranquilizan.

Sin embargo, el simple hecho de no reconocer los riesgos existentes ya es uno de los grandes riesgos. Calviño habla continuamente de que España no está en la situación de entrar en una nueva recesión, ya que los indicadores que miden la economía muestran un crecimiento óptimo para España, siendo superior al de otras economías europeas.

No obstante, esto es un completo error. España crece por encima de otras economías de la OCDE, sí. Pero parémonos un segundo, España crece por encima de estas economías, pues también salió de los efectos de la anterior recesión mucho más tarde que sus homólogas europeas. Por eso, el ciclo de crecimiento de España aún no se ha cumplido, como si lo ha hecho para otras economías de la Unión Europea.

La economía alemana, una economía que sirve para medir, en cómputo global, la economía europea, ya muestra signos de agotamiento. Los ritmos de crecimiento pronosticados para Alemania sufren nuevos reajustes a la baja, capacitando el vislumbramiento de la desaceleración que vivirá Europa durante los próximos años.

Por ello, los riesgos en la economía son completamente reales. Según el informe que facilita el Fondo Monetario Internacional y que recoge las previsiones para la economía global, el deterioro que ha sufrido el balance de riesgos ha provocado un mayor grado de avance en la desaceleración generalizada que vive la economía a nivel global.

Las previsiones de crecimiento que arroja el organismo muestran una desaceleración del PIB Mundial, así como de las primeras economías del mundo. Como dijo el Presidente del BCE, Mario Draghi, la economía europea está amenazada y los continuos shocks que provocan altercados como el Brexit o la guerra comercial están debilitando cada vez más nuestra economía.

Está claro que España continuará su crecimiento, así también lo harán el resto de países que integran el mundo; incluso las economías emergentes. Sin embargo, lo que Calviño no recalca es el ritmo de crecimiento al que estas lo harán. Según las estimaciones para España, esta crecerá a ritmos muy inferiores a lo que lo hacía durante el año pasado.

Previsiones de crecimiento España

Según los datos que arroja el Fondo Monetario Internacional, España crecerá a ritmos del 2,2% durante el 2019, mientras que en 2018 lo hacía a ritmos del 2,5%. La economía y el ciclo expansivo se agota, por lo que el país debe adoptar las reformas estructurales necesarias para reducir los riesgos, en lugar de omitirlos, como estamos haciendo.

La economía se muestra optimista. Es cierto que no podemos hablar de recesión, pues ahora mismo no corremos el riesgo de entrar en una recesión como la anterior. Sin embargo, no tomar conciencia de las reformas que necesita el país en materia laboral y económica si que puede ser el gran riego que nos prepare el terreno para recesiones futuras.

Con un 97% sobre el PIB, la deuda española sigue avanzando y cogiendo fuerza. El desempleo mejora, pero lo hace muy gradualmente y la situación y el escenario político es cada vez más impredecible. Los empresarios muestran pesimismo ante el futuro económico y la Ministra parece no darse cuenta de que el país posee unos riesgos estructurales como el sistema de pensiones o la reducción del déficit.

Esto deja en entredicho todas las declaraciones de la Ministra, pues como hemos dicho, aunque el país no se encuentre en riesgo de entrar en una recesión, no tomar medidas y adoptar cambios en la política económica si nos puede conllevar problemas en el futuro. Además, unos problemas que, de no solucionarlos ahora, aprovechando la expansión económica, no podrán solucionarse.

Por ello, como he dicho, no estamos hablando de recesión. Cuando estamos hablando de la economía española, hablamos de riesgos y desaceleración. La economía pierde fuelle y en lugar de hablar de una economía potente, debemos preguntarnos cómo prolongar los crecimientos y devolverle a la economía el impulso que experimentaba a finales de 2017 y principios de 2018.

Como hemos venido diciendo a lo largo del artículo, los riesgos existen. La economía española posee unos riesgos que, de no corregirse, podrían traernos bastantes problemas. Por ello, en lugar de admirar un crecimiento económico que ya muestra signos de agotamiento, debemos pararnos y plantear las medidas necesarias que devuelvan, como hemos dicho, el impulso a la economía.

En conclusión, estamos ante, lo que considero, una falta de responsabilidad. El escenario económico a nivel global presenta una clara desaceleración económica. Las tensiones mundiales no dejan de acechar y debilitar las economías. Debemos actuar ahora, en momentos de crecimiento económico y donde el grado de crecimiento permite adoptar reformas, pues, de seguir desacelerándose la economía, en el futuro no podremos abordar dichas reformas.

Por último, debemos reconocer todo el trabajo realizado, sí. Debemos ser conscientes de que la economía española avanza a buen ritmo, pero no debemos ser ignorantes y ocultar los problemas que, internamente, posee la economía española. No reconocerlos puede ser el mayor fracaso para nuestra economía, nuestro país y, más importante aún, nuestra ciudadanía.

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