El debate no son las pensiones

Las pensiones, un tema candente, pero por el que los políticos hacen poco para solucionarlo. Aunque ellos te dicen que sí.

Hablemos de las pensiones. Sí, las pensiones, un debate que recorre los pasillos del Congreso y los platós de los principales medios de comunicación en busca de una fórmula mágica que revierta lo ocurrido durante los últimos años, devuelva los fondos a las arcas y, si se puede pedir más, se consoliden de tal forma que sean sostenibles en el largo plazo, al margen de la pirámide poblacional o el número de cotizantes.

Gobierno, oposición, tertulianos, divulgadores. En materia de pensiones, cada español tiene su opinión. Y así es. Continuamente vemos como cada ideólogo, por llamarlo de alguna forma, determina una fórmula personal mediante la cual hacer sostenible el sistema. Que si el pacto de Toledo, que si la indexación a macromagnitudes como el IPC, que si la tasa de remplazo es de las más altas de Europa.

“La tasa de remplazo en España es de las más altas de Europa”.

Miles de historias que recorren las redes sociales, los periódicos y los platós de televisión, además del Congreso, en busca de que, estas fórmulas, cojan voz y fuerza para permitir aplicarse. Porque claro, debemos de entender que, con la desaparición del bipartidismo, en España, ponerse de acuerdo en el Congreso es una tarea cada vez más compleja. Muchas ideas sobre la mesa y muy pocas las que llegan a materializarse.

No obstante, por ir al grano, estamos hablando de pensiones y de su sostenibilidad en el largo plazo. Una tarea quizá más compleja que la de entenderse en el Congreso, pero claro, ¿somos capaces de imaginarnos un futuro sin las pensiones? ¿qué sería de los españoles sin la garantía del papá estado para resolver la falta de responsabilidad de los ciudadanos? Algo que nunca nos ha gustado escuchar y que, a día de hoy, aterra a la ciudadanía, y más aún, a los jubilados.

Antes de nada me gustaría recalcar que soy economista. No soy adivino, no soy un ideólogo que tiene la fórmula mágica para solucionar el tema de las pensiones, por lo que cualquier comentario que escribo puede generar controversia en el lector de este artículo. No considero que en economía, más allá de la teoría económica –y tampoco-, haya una verdad empírica sobre las cosas, pues, al final, dependemos de la libre interpretación de unos datos que ya están plasmados por diferentes organismos estadísticos.

Introduciéndonos en el tema de las pensiones, el Gobierno sigue planteando alternativas en pro de la sostenibilidad de las pensiones. Unas alternativas que, principalmente, tienen como herramienta principal el abuso del gasto público para la creación de puestos de empleo que, con sus contribuciones a la Seguridad Social y al estado, aporten lo necesario para la sostenibilidad de ese gasto, cercano ya al 12% del Producto Interior Bruto (PIB).

“Las pensiones ya representan casi el 12% del Producto Interior Bruto (PIB) para el país”.

Antes de continuar, debemos ser conscientes de que nuestro estado, nuestro país, pretende aumentar su gasto público, a sabiendas de que el propio país posee unos niveles de deuda pública que ya superan el 97% del PIB y que, en lugar de plantear políticas a favor de la rebaja de este nivel de deuda, seguimos pensando en la aplicación de políticas que incrementen la deuda, confiando en que el ingreso fiscal, completamente ficticio, compense el gasto que, en empleo público, realicemos.

“La deuda en España no deja de crecer, sobrepasando el 97% del Producto Interior Bruto (PIB)”.

Estos niveles de deuda, los cuales ya han sido penalizados y castigados por Bruselas, son un gran problema a largo plazo, pues estamos ante una deuda que, de no crecer, no solo nos generará obligaciones de pago futuras que comprometerán el futuro de nuestro país, sino que en un momento como el que vivimos ahora, donde la economía se desacelera por minutos –como muestran los principales indicadores económicos-, una elevada deuda pública puede incrementar la vulnerabilidad del país ante una posible recesión económica, la cual ya se vislumbra por el horizonte.

Pues, ante esta situación, el Gobierno pretende seguir comprometiendo el futuro de los ciudadanos españoles. Plantea seguir comprometiendo su futuro con el aumento de la deuda pública, es decir, endeudándose de tal modo que, de esta forma, la deuda pública genere empleo y crecimiento económico; pues, basándonos en la teoría económica, si nuestra deuda crece a niveles inferiores que el crecimiento que experimenta el país en materia de Producto Interior Bruto, en teoría, la deuda se va reduciendo progresivamente.

“El incremento de la deuda pública compromete el futuro del estado de bienestar para los jóvenes españoles”.

Debemos entender que, nuestro país, posee unos problemas estructurales lo suficientemente grandes como para ser solucionados por parches. La pirámide poblacional se encuentra completamente envejecida, la natalidad cae a mínimos de hace 40 años, el desempleo se reduce de forma muy gradual, la temporalidad de los contratos aumenta continuamente. Es decir, tenemos una serie de problemas que deben abordarse, mucho antes que el tema de las pensiones, si queremos que estas sean sostenibles en el largo plazo.

Para ello, el tema principal de debate no deben ser las pensiones. El tema que deberíamos abordar y al que deberíamos darle prioridad en momentos de campaña política como el actual es el tema de las empresas. Las empresas, el tejido empresarial del país, no debemos olvidarnos que son la economía REAL, la economía que de verdad debe generar el empleo y no estimularlo a través del gasto público. Gastar dinero público en la creación de empleo es, como diría algunos economistas a los que admiro, estimular artificialmente la economía para lograr resultados, únicamente en el corto plazo.

“La economía REAL la conforman las empresas, el tejido empresarial, del país”.

Las empresas, como economía real y como motor de crecimiento de la economía española, son las principales generadoras de empleo. El Gobierno no es el encargado de crear empleo, el encargado de crear empleo en una economía, al menos como lo hacen las principales economías líderes en el mundo desarrollado, son las empresas y el tejido empresarial del país. El Gobierno, por otro lado, debe sumarse a esas empresas, facilitando la contratación de personas en estado de desempleo y facilitar la expansión de las compañías.

Mientras tanto, seguimos debatiendo temas de pensiones y gasto público, pero por otro lado, seguimos dificultando el acceso a la contratación, promoviendo la penalización de los contratos temporales sin incentivar los indefinidos, aumentando la rigidez del sistema laboral o aumentando los trámites burocráticos para crear una empresa. Es decir, queremos hacer sostenibles las pensiones, pero por otro lado, machacamos a las empresas y dificultamos la contratación en el sector privado.

“Queremos combatir la temporalidad en la contratación penalizando los contratos temporales, en lugar de incentivando los indefinidos”.

A esto debemos sumarle el tema de la fiscalidad. Una fiscalidad que, en lugar de incentivarla con motivo de que las compañías contraten a personal para emplear, castigamos, penalizando el crecimiento de las empresas y penalizando la expansión de las mismas. Las tasas a las tecnológicas, el continuo machaque a la banca, el incremento en el impuesto de sociedades, los aumentos en materia de impuestos patrimoniales… Un conjunto de impuestos que únicamente tienen el fin de confiscar el capital de los empresarios, pero seguimos abordando en el Congreso, dándonos golpes en el pecho, de que nuestra intención es la de mantener las pensiones.

Sí, cuando lo cuentas así, suena a un chiste. ¿Cómo un Gobierno habla de crear empleo, si solo se dedica a fastidiar al empresario? ¿Cómo un Gobierno habla de que la digitalización es el futuro, si luego aplica tasas a las compañías tecnológicas y plantea impuestos a aquellas compañías que innovan a través de la automatización? ¿Cómo hablas de que el estado debe gastar millones de euros en gasto público si desea crear empleo, cuando luego, por culpa de la tasa Google, expulsas del país a multinacionales tecnológicas que prometían la creación de más de 10.000 puestos de empleo?

“Google descartó la instalación de un centro de operaciones en España por la elevada fiscalidad. Este centro preveía la creación de 1.300 nuevos empleos cualificados”.

Pues así es señores, seguimos debatiendo sobre la sostenibilidad de las pensiones, pero no caemos en que, para que las pensiones sean sostenibles, debemos incentivar y ayudar a las empresas y al sector privado, a la economía real, para que el país genere empleo, y de calidad. Y hablo de calidad por el hecho de que muchos pueden atacarme con la temporalidad de los contratos, pero señores, la temporalidad de los contratos no es más que una consecuencia a la rigidez del sistema laboral y las consecuencias económicas de la contratación indefinida fallida.

Por ello, por no divagar más en el asunto y concretar, el país debe aliarse con las empresas. Los gobiernos, en lugar de atacar a las compañías y asociarse con los colectivos jubilados, debe aliarse con los empresarios, con el fin de preocuparse por sus jóvenes. Hablamos de que los jóvenes son el futuro del país, pero lo que debatimos en sede parlamentaria beneficia a los jubilados y penaliza el futuro de la juventud, aumentando su endeudamiento por la materialización del incremento en las pensiones de unos 6 euros.

“El debate solo plantea medidas para contentar a los ancianos, comprometiendo el futuro de los jóvenes; el supuesto futuro del país”.

Es indignante y lo sé, es indignante que los Gobiernos hablen de que se preocupan de los ciudadanos y que luego veas este tipo de actuaciones, las cuales no benefician a nada y se pierden entre los miles de discursos y debates que se producen en el Congreso. Por ello, la única forma de sostener el estado de bienestar, tanto para jóvenes como para jubilados, es con la incentivación de las empresas, de la contratación, de la creación de empresas, del emprendimiento. Mecanismos que generan economía REAL y que no comprometen el futuro de nuestro país, y más importante aún, el de sus ciudadanos y familias.

Y antes de acabar, si me gustaría recalcar el papel de los ancianos en este tema. Es completamente cierto que, por sus años cotizados, estos ancianos se merecen una pensión digna. Sin embargo, la materialización del incremento que experimentan las pensiones con la evolución del IPC, en cuantía económica, es prácticamente insignificante -la pensión media se incrementa 12€, mientras que las mínimas se incrementan en 18€-. Debemos ser justos, pero a su vez coherentes. Cuando estos ancianos trabajaban, la situación económica de España era mucho mejor a la actual, no veníamos de una gran crisis financiera como la actual. Por ello, debemos tener una mayor solidaridad íntergeneracional, ser comprensivos y entender el contexto económico. Pues existe el derecho a exigir, pero deberíamos ser, como hemos dicho, más solidarios con las generaciones venideras y, como hemos venido diciendo, no comprometer su futuro. ¿Merece la pena endeudar a la juventud y al país por 12€ o 18€?

Buen fin de semana a todos.

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