La crisis de la lira turca desemboca en recesión / Forbes Magazine

Artículo publicado originalmente en Forbes Magazine.

Turquía, al igual que Italia, está en recesión técnica. Para sus dirigentes, esto ha venido provocado por fuerzas externas que han especulado con aspectos como la Lira o la producción agrícola.

Al igual que ocurrió con Italia, la economía turca entra en recesión tras cosechar dos trimestres consecutivos de caídas, sin embargo, en el cómputo anual el PIB nacional creció un 2,6 % respecto a 2017. Esto deja un sabor agridulce para la economía turca que, aunque muestre los signos de recesión técnica, si muestra un crecimiento respecto al año anterior.

Para el Gobierno turco, esta desaceleración no es más que el producto de una desaceleracióngeneralizada del resto de países y que provoca unos efectos directos en la economía turca. Una desaceleración que el Ministro de Economía Turco, Berat Albayrak, califica como temporal, a la vez que indica que la tendencia en 2019 muestra signos de recuperación.

El PIB turco registró durante el cuarto trimestre de 2018 una contracción del 2,4% frente los tres meses anteriores, cuando la actividad ya había caído un 1,6%, lo que le sitúa, al igual que Italia, en recesión técnica. Recesión que, por otro lado, se da por primera vez desde 2009, según reflejan los datos publicados por el Instituto de Estadística de Turquía (Turkstat).

Respecto al cuarto trimestre del año anterior, el PIB tuco registró una contracción del 3%, tras la precedente expansión del 1,8% entre los meses de julio y septiembre, con retrocesos del 0,5% en el sector agrícola y del 6,4% en el sector industrial, mientras que, en sectores como la construcción o servicios, la actividad retrocedió un 8,7% y un 0,3%, respectivamente.

Así, Turquía registró durante el ejercicio 2018 unos ritmos de crecimiento del 2,6%, hasta los 3,7 billones de liras turcas (637.297 millones de euros), unos registros que distan bastante de los registrados durante el 2017, cuando esta se expandía a niveles del 7,4%. La agricultura en el país, uno de los sectores con mayor peso en su economía, experimentó un crecimiento del 1,3%. La industria lo hizo un 1,1%, mientras que el sector de la construcción corrigió un 1,9%. Por otro lado, el sector servicios turco creció un 5,6%.

La agricultura en la economía turca representa el 6,7% del PIB. Pese a que esta emplea a casi el 20% de la población (18,6% a fines de 2017, una baja de 0,1% anual), Estamos ante un sector que sigue padeciendo la baja productividad por su gran dependencia de las pequeñas granjas en el país. Aproximadamente el 11% del territorio nacional se destina al sector agrícola, siendo el trigo su cultivo principal, aunque Turquía es el tercer exportador, por volumen, más importante de tabaco y país líder en la producción de avellanas con casi el 70% de la producción mundial.

Turquía es un gran exportador de productos agrícolas, con casi 15.000 millones de dólares en exportaciones, frente a los 5.000 millones en importaciones, en cifras de 2017 según el research de Santander Bank. Sin embargo, durante los últimos años, las importaciones de ganado han ido creciendo exponencialmente, compensando así la caída del sector de cría de animales.

La manufactura, por otro lado, es la principal actividad industrial del país. El sector secundario representa el 32% del PIB y emplea a casi el 28% de la fuerza laboral del país. El sector servicios, que no dejar de crecer, genera más del 60% del PIB y emplea a casi un 55% de la población del país. El turismo, por otro lado, representa 10% del PIB y es una importante fuente de divisa extranjera para el país. Aunque, tras los atentados y la inestabilidad política en el país, este se vio duramente golpeado, por lo que lastró sus crecimientos.

Uno de los motivos que también ha dañado la economía otomana han sido todos los efectos que han tenido las tensiones de otros países con el país, las cuales tiraron la Lira Turca por debajo del 30% durante 2018 y que ha agravado la situación al incrementarse la deuda externa en divisa extranjera por motivos de esta devaluación.

En resumen, como podemos ver, la economía turca se muestra optimista de cara al futuro, aunque su PIB se contrae tras las sacudidas y los shocks que ha vivido el país. La crisis que, como hemos dicho, vive la Lira Turca, ha acabado por tirar su economía, provocando que el país se enfrente a una recesión y unas nuevas elecciones a finales de marzo. Por su parte, Turquía achaca los problemas que sufre el país a fuerzas extranjeras, las cuales, según declaraciones del líder turco, especulan con el país.

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