Una tortuosa agenda económica, en un escenario delicado

En plena campaña de las elecciones autonómicas y europeas, la semana ha transcurrido de la misma forma, y en la misma tendencia, que lo han hecho las semanas anteriores. La incertidumbre sigue apoderándose de los mercados y de la economía, ante las impasibles miradas de los distintos líderes políticos. Las tensiones siguen marcando la agenda económica y política, mientras los organismos se manifiestan para advertir los riesgos.

Esta semana hemos tenido bastantes sucesos inesperados. Entre ellos cabe destacar al Ministro italiano Matteo Salvini, el cual, gracias a sus declaraciones, incrementó la prima de riesgo italiana hasta rozar los 290 puntos básicos. Un incremento de 30 puntos básicos que venía precedido de las declaraciones del Ministro en las que hacía alusión a la incapacidad del país para lograr un acuerdo presupuestario con Bruselas bajo el objetivo de déficit.

Las previsiones de crecimiento para Italia, según las estimaciones del propio Gobierno, se situaban en el 1,5%. Unas previsiones que se verían lastradas por el proceso de desapalancamiento que realizaría el país para cumplir con los objetivos de déficit marcados por Bruselas. Este requerimiento y ajuste presupuestario prevé una moderación en los crecimientos, rebajando las previsiones actuales al 1%.

Ante la nueva situación, el Ministro Italiano manifestó su intención de sobrepasar los límites del 3% en el déficit impuestos por Bruselas, haciendo uso de la deuda y sobrepasando los actuales niveles del 130% para impulsar el crecimiento del país. Según Salvini, si el país debe sobrepasar el umbral y se tuviese que incrementar la deuda al 140% del PIB, el país estaría dispuesto a hacerlo para garantizar el crecimiento.

Unas palabras que no sentaron nada bien a los organismos, así como a los inversores. No obstante, no fueron las únicas que desataron el pánico y tiñeron el parqué de rojo. El rebrote de las tensiones comerciales, la guerra comercial, entre China y Estados Unidos ha acaparado todos los focos. Más aún cuando conocíamos la respuesta que lanzaba el gigante asiático, China, ante la imposición de los más de 200.000 millones de dólares a productos Chinos que anunció el Presidente Trump.

China, con casi un 40% de su PIB dependiente del comercio, es uno de los países con mayor porcentaje del PIB supeditado al comercio global. Esto se traduce en una gran dependencia del comercio exterior para crecer económicamente. Ante un bloqueo comercial con su mayor socio comercial y gracias al que le ha situado como el país más exportador, y el segundo más importador, del mundo, el crecimiento económico del país asiático corre peligro.

Por ello, ante las nuevas barreras de entrada impuestas por Donald Trump, China respondía esta semana con una nueva imposición de barreras arancelarias para los productos de origen americano. Unos aranceles por valor de 60.000 millones de dólares y que provocaron una rápida reacción en Washington, donde el Presidente manifestó, a través de su cuenta de Twitter, la mala actuación que hacía China al imponer aranceles; ya no solo por su repercusión en las relaciones comerciales, sino que también en la economía china.

Las negociaciones siguen vigentes, aunque más deterioradas de los esperado. Ambos mandatarios plantean una reunión para tratar la política comercial en la próxima Cumbre del G20, que tendrá lugar en Japón. No obstante, Christine Lagarde, Presidenta del Fondo Monetario Internacional, así como Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, ya han avisado que en un escenario de desaceleración de las principales economías y bloques económicos desarrollados, los conflictos comerciales solo son un lastre para los crecimientos.

Los principales organismos encargados de fomentar la cooperación global y los multilateralismos han hecho mucho hincapié en la necesidad de revertir las previsiones que, desde la Organización Mundial del Comercio, pronosticaban una ralentización del comercio global en consecuencia a las tensiones proteccionistas. No obstante, la propia Christine Lagarde trató de relajar a los inversores y principales interesados, afirmando que las tensiones se relajarán en un plazo de seis meses, devolviendo al mercado internacional la normalidad de la que gozaba.

Por el lado de Europa, el bloque económico más castigado por la desaceleración económica. El bloque europeo ha cosechado unos mejores registros de crecimiento durante el primer trimestre. Mejoras que han paliado los duros escollos que dejó el cuarto trimestre de 2018 y que devuelven a la economía del euro un mayor dinamismo en los crecimientos y una mayor actividad económica.

Aunque no debemos olvidar que los riesgos persisten y siguen ahí. Alemania, locomotora de crecimiento económico de Europa crece ligeramente y sale airosa de los malos resultados cosechados durante los primeros meses del año. Las exportaciones han remontado en el país y esos mismos indicadores que, a priori, mostraban una intensificada desaceleración, ahora indican leves crecimientos que revierten, en cierto grado, el escenario. Otros países como España e Italia, también han remontado sus crecimientos, España creciendo por encima de la media de la Unión Europea e Italia saliendo de la recesión técnica.

En el plano nacional, esta semana también hemos asistido a la implantación de la nueva normativa laboral en materia de horarios. Una normativa que, apuntaba de gran necesidad en la teoría, pero que en la práctica, la implantación generalizada, no ha salido muy bien. Como hemos podido observar, la incapacidad de aplicación generalizada en todos los sectores del tejido empresarial española, así como el tiempo, muy limitado, de implantación, ha sembrado las dudas, así como la discordia, en sectores tan peculiares como la banca de inversión o la comunicación periodística.

En resumen, seguimos viendo como el escenario económico aún soporta grandes niveles de incertidumbre. El VIX, índice que mide la volatilidad de los mercados, en el caso de Estados Unidos ha logrado su máximo anual. Los mercados en Shanghai, tras las declaraciones de Guerra Comercial, cosechaban sus peores registros desde 2013. Los inversores siguen expectantes de la agenda política y económica, la cual dificulta, en gran medida, la capacidad de vislumbrar el futuro económico y político que se nos avecina.

¡Feliz fin de semana!

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