El negacionismo político: una irresponsabilidad que pagan los ciudadanos

Si algo recuerdo de aquellos primeros años de carrera, aquellas primeras asignaturas que comprenden el primer curso del Grado en Economía, el derecho civil, así como otras interesantes materias, es aquella normativa, apreciable en el artículo 6 del derecho civil español, en la que se hacía referencia a que el desconocimiento de la ley, no hace que aquel que la incumpla se exima del propio cumplimiento de la misma.

En otras palabras, aunque tú, como persona libre, actúes de una determinada forma y, a causa del desconocimiento de unas leyes, incurras en el incumplimiento de una determinada ley, serás penalizado de la misma forma que si se tuviese constancia de ello. Algo que, aunque parecía ciertamente complejo, para algunos injusto, me resultó muy interesante en mi aprendizaje, a la vez de parecerme una medida muy justa y responsable, socialmente hablando.

“El código civil, que recoge la ley fundamental y básica del derecho civil en España, en el artículo 6 recoge que: “La ignorancia de las leyes no excusa el incumplimiento de las mismas”

La razón que me ha llevado a contar esta anécdota, así como a hacer referencia al código del mismísimo derecho civil español, es lo que estamos viendo continuamente en el escenario político y económico. Sin lugar a dudas, para mi, al igual que para todos, sería un verdadero placer escribir estas lineas cada semana y poder decir, en ellas, la continua reducción de las tasas de desempleo, del déficit, el crecimiento de las empresas, así como la evolución favorable de las principales macromagnitudes.

Sin embargo, la realidad no siempre viene como la esperamos y la situación que atraviesa la economía, en un contexto global, no es la más propicia para estar derrochando recursos en otros asuntos de menor relevancia y que no vienen al caso; véase la clase política en el propio Congreso de los Diputados. La economía y el ciclo económico, como propia condición cíclica, se está agotando y, más pronto que tarde, nos vamos a tener que enfrentar a la necesidad de reorientación de las políticas económicas que, hasta ahora, han marcado la normalidad monetaria en el escenario global.

La economía, como he dicho en muchos de mis artículos, se debilita continuamente. El escenario global es cada vez más complejo y el deterioro que sufre el balance des riesgos a nivel global es cada vez más pronunciado. La propia Christine Lagarde, Presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), así como las principales autoridades del Banco Central Europe (BCE) han alarmado de la necesidad de un cambio en las políticas adoptadas por los países, pues los riesgos son cada vez mayores.

Ahora vamos a retomar lo que comentábamos al principio. Vamos a retomar el código del derecho civil español para aplicarlo, a modo de símil, en la actuación de los propios políticos en el panorama global. Para ello, me gustaría comenzar haciendo alusión a las irresponsabilidades del rey de reyes, cuando hablamos de negacionistas de recesiones económicas, de los mayores desastres económicos que ha sufrido el estado español, provocado por la impasible actuación de este. En efecto, me refiero al ex Presidente Socialista, Jose Luis Rodríguez Zapatero.

Y no debemos confundir esto como una acusación por mi parte en la que intento transmitir que este señor fue el culpable de la gran depresión, ni mucho menos. Su capacidad es muy limitada e insuficiente para provocar tal debacle. No obstante, sería de necios no recordar aquellas famosas declaraciones en las que el partido socialista hablaba de esos famosos “brotes verdes” en la economía española. ¿Vamos recordándolos?

“Las repercusiones de las actuaciones y declaraciones políticas tiene consecuencias en el pueblo. La guerra comercial que ha desatado el Gobierno norteamericano se traduce en sobrecostes para los ciudadanos”

Bien. El Presidente Jose Luís Rodriguez Zapatero es muy conocido por ser uno de los mayores negacionistas de la crisis que se avecinaba en el mundo. Sin embargo, su negacionismo y la impasible actuación que este demostró en su legislatura provocó que el efecto, el shock, que sufrió España, al no tratar de amortiguar la caída reorientando las políticas hasta entonces adoptadas, fue mucho más agravado e intensificado. Sin embargo, y haciendo alusión a la normal del código civil, no tuvo que asumir más responsabilidad que abandonar la legislatura tras perder los comicios ante, entonces candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy.

Como es muy común en España, de aquella actuación ya pocos se acuerdan, la historia se olvida y, con ello, volvemos a incurrir en los mismos errores que nos llevan a repetirla. Y es que, la situación, ahora sanchista, es muy similar a la vivida, entonces, con Zapatero. Una etapa donde el crecimiento se agota, los niveles de deuda nos dejan un reducido e irrisorio fondo de maniobra y la actuación por parte del partido socialista, ganador y claro vencedor de las últimas elecciones, es una réplica exacta de las actuaciones del mismísimo Zapatero. Cuan parecida debe ser la actuación que en la jerga popular se ha terminado utilizando un dicho que dice: “Sánchez está dejando de bueno a Zapatero”.

A la misma vez que Sánchez, todo el partido Socialista, entre otros partidos que tratan de gobernar en coalición con este, tratan de negar y contradecir unas evidencias que desde las propias autoridades monetarias se ponen de manifiesto. Negar unas evidencias con el fin de gobernar sin la necesidad de apretarse el cinturón y enfrentar el necesario proceso de desapalancamiento que, con un 98% de deuda -y al alza- necesita el país.

“El problema de la deuda, así como el incremento de esta, es la hipoteca que estamos dejando a las sociedades futuras; las cuales tendrán que reducir su nivel de vida para hacer frente a los elevados niveles de endeudamiento”

Como todo, este deseo de negar las realidades, al igual que ocurrió entonces con Zapatero y sus famosos “brotes verdes” tiene unas repercusiones y unas consecuencias en el país. Unas consecuencias que, como ha ocurrido a lo largo de la historia, las pagarán los mismos que lo han hecho siempre, los ciudadanos y las empresas de nuestro país. Pero para mayor inri, una resaltada diferencia de esta legislatura es el enfrentamiento que estos están desencadenando en el país y la caza de brujas que han emprendido contra los empresarios.

Para Sánchez, la culpa de esto la tienen los empresarios. Esos empresarios que crean casi la totalidad del empleo y representan la economía REAL de nuestro estado, soportando el peso del mismo, pero que, ante un Presidente irresponsable, son criminalizados ante la sociedad civil. Todo ello, mientras la economía sigue decayendo y los indicadores, tanto adelantados, como de ciclo, muestran un claro agotamiento de las economías, especialmente europeas.

Por ello, y para acabar, me gustaría terminar diciendo que si el código civil del reino de España refleja, de forma muy clara, que el desconocimiento de una ley no implica su incumplimiento, así como el cumplimiento de las consecuentes responsabilidades, ¿el desconocimiento de la situación económica, tanto nacional como global, no implica consecuencias ante la impasibilidad política de los propios gobiernos?

“Italia, con una deuda del 130% sobre el PIB, tras las declaraciones del Ministro Matteo Salvini, vio disparada su prima de riesgo en los 290 puntos básicos. Al momento, Italia incurría en mayores sobrecostes para afrontar su deuda por las declaraciones del Ministro”

En definitiva, es gracioso pedir responsabilidades y cumplimiento de nuevas normativas a un Gobierno que aplicando una ley de horarios a todas las empresas del país, indistintamente de su actividad, son los únicos eximidos del cumplimiento de la misma, pese a ser empleados del estado, y sus ciudadanos, y servidores públicos. Y recalco lo de gracioso por dar un toque de humor a un entorno que, con el paso de los meses, se avecina cada vez más tormentoso e incierto para una economía que pide a gritos una actuación. Actuación que, por otro lado, ni llega, ni pretende llegar si seguimos con la negación de la misma.

Nietzsche, filósofo alemán, decía que: “soportamos más fácilmente la mala conciencia que la mala reputación”

Feliz fin de semana.

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