La investidura del desgobierno

Termina una nueva semana. Una nueva semana que llega a su fin sin la formación de un Gobierno en aquellos territorios bloqueados y que han dado de que hablar durante las últimas semanas. Las negociaciones entre los distintos bloques políticos, pese a la cordialidad que han mantenido en los encuentros, siguen sin mostrar un avance claro en las mismas.

Aunque si es cierto que en provincias como Murcia, VOX ha aceptado abstenerse en la investidura del candidato popular, López Miras, la relación entre la coalición del centro-derecha no es tan cordial como se esperaba en su relación programática. Por ello, el partido liderado por Santiago Abascal, pese a su abstención, ha comunicado que pasará inmediatamente a la oposición tras la investidura.

Como he indicado en numerosas ocasiones, aunque la formación que lidera Abascal no es partidaria de la investidura por la falta de acuerdos, no debe olvidar que favorecer la investidura no significa la permisión de un gobierno en solitario de Ciudadanos y Partido Popular, pues para aprobar las distintas medidas en sede parlamentaria, los tres partidos tendrán que ponerse de acuerdo en votar a favor o abstenerse.

La investidura no es más que la consolidación de un medio para gobernar. Un medio que para los representantes de VOX debería ser una opción más que preferente, dada su ideología política. Hablamos de que ante la negativa de formar un gobierno, el bloque centro-derecha corre el riesgo de regalar el gobierno al bloque de izquierdas. Algo que desde la sede de Partido Popular y Ciudadanos han tachado de impermisible por parte de un partido como VOX.

A nivel nacional, Pedro Sánchez continúa en negociaciones con Unidas Podemos. La formación morada sigue percibiendo unas intenciones de Sánchez que aprecian injustas por su incapacidad de formar parte del nuevo gobierno tras los deseos del líder socialista. El partido liderado por Pablo Iglesias, ante lo planteado por la ejecutiva socialista, ha derivado la decisión a las bases, que darán su veredicto y las condiciones para formar un gobierno de cooperación o coalición.

De igual forma que ocurre con las autonomías, Unidas Podemos sigue reclamando a Sánchez su derecho de formar gobierno. Mientras el deseo de Sánchez sea el de contar con los votos de Unidas Podemos en el Congreso, este se verá obligado a pagar por ellos. Ya sea con ministerios, secretarias o cargos minoritarios, pero la formación morada no piensa ceder mientras el líder socialista siga elaborando el organigrama sin ningún representante del equipo de Iglesias.

Algo entendible en el nuevo escenario que vive la política española, un escenario de pactos y gobiernos en coalición tras la incapacidad de los partidos para lograr una ventajosa victoria en las urnas. Algo que podría cambiar si el país fuese a unas nuevas elecciones según pronostica el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el cual incentiva a la cúpula socialista a ir a unas nuevas elecciones donde, según Tezanos, lograrían una aventajada victoria, llegando a cosechar hasta el 40% del total de votos.

En el escenario europeo, Grecia, un país que ha pasado serias dificultades a nivel económico, vivía durante esta semana la celebración de las elecciones en el país. Unas elecciones en las que la derecha griega arrasaba a la formación de Alexis Tsipras. Algo que era de esperar, tras la barbarie y el caos que vivió el país con el Gobierno de extrema izquierda. Un país que cierra un ciclo de pobreza, desastre económico y fragmentación social.

A nivel institucional, ya hemos podido comprobar en los distintos medios económicos y políticos a lo largo de la semana que Christine Lagarde, ex Directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), posee todas las papeletas y el apoyo para suceder a Mario Draghi en el Banco Central Europeo (BCE). Una noticia que pese a la sorpresa, dada la ideología política de Lagarde y su apoyo por una política expansiva y continuista a la del ex Presidente, no ha causado gran revuelo en los mercados.

Sin embargo, por parte del sector bancario, la noticia si que no sentó tan bien como para los mercados. El sector bancario, tras conocerse la noticia, comenzó a liderar las pérdidas en los principales mercados europeos. La continuidad de un nuevo periodo de tipos bajos y bajas rentabilidades crispa a las entidades financieras, que no ven luz al final del túnel. Una situación que se prolonga en el tiempo y que provoca estragos a la banca europea.

Para la banca, el candidato a suceder a Draghi en el BCE era Jens Weidmann. El Presidente de Bundesbank era el candidato preferido por el sector bancario, pues para los representantes de los distintos bancos de la Zona Euro, Weidmann, debido a su afiliación al sector, podría haber sido el candidato que defendiese la postura de la banca y devolviese al sector la rentabilidad con nuevas alzas en los tipos de interés. Una situación que, dada la preferencia por Lagarde, no terminará dándose.

Como ocurre en el escenario político, la entrada de Lagarde al BCE no es el fin del camino, sino el inicio para afrontar una situación en la que la economía continúa desacelerándose. Pese a las previsiones del organismo, la economía a nivel europeo continúa mostrando signos de agotamiento y debilidad. La industria sigue mostrando grandes debilidades y los principales indicadores macroeconómicos confirman las caídas.

Como reflexión final, en el aspecto político, estamos ante una situación donde los principales líderes mundiales siguen afrontando los procesos electorales como el fin del camino. Sin embargo, como indicaba antes, el fin del camino no está en ser Presidente de la autonomía, del Gobierno, o del propio Banco Central Europeo. Esos cargos no son más que un medio para ponerse a trabajar en pro de la estabilidad y las buenas prácticas de gobierno; en pro de los ciudadanos y el estado de bienestar.

Pese a ello, seguimos viendo a un elenco político obcecado en lograr, a cualquier precio, el sillón de gobierno y el poder político. Continuamente seguimos viendo discursos completamente vacíos, eslóganes políticos sin fundamento y frases sin coherencia. Sin embargo, cuando se trata de hablar de los programas, de los ciudadanos, del estado de bienestar de este planeta, no hemos visto discurso alguno; producto de que el fin no es gobernar, sino el gobierno como tal.

¡Feliz fin de semana!

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