No demuestres con actos, demuestra con titulares

Durante las últimas semanas hemos sido duramente críticos con la clase política. La idoneidad que presentaba un contexto en el que los políticos apartaban su agenda política, los pactos, los acuerdos, para centrarse en sus vacaciones propiciaba una excusa perfecta para achacar a la clase política, y sus representantes, una irresponsabilidad de considerable magnitud.

Hoy, disfrutando de un rato de lectura durante mis días de vacaciones, leía al maravilloso economista Thomas Sowell y sus infinitos estudios sobre el comportamiento de la economía y, en especial, sobre la falta de conocimiento económico en la clase política. Pero más acusable aún, en mi opinión, es la falta de conocimiento en aquellos que tratan de representar un papel dentro del escenario político.

La superioridad moral de determinados colectivos e individuos, mediante la cual pretenden tener la razón, creyendo fielmente que, pese a no saber de economía, el hecho de representar a dicho colectivo les aporta una razón empírica frente a otras personas que, aun habiendo estudiado durante toda su vida la ciencia económica y obtener una titulación en la materia, saben menos.

A mi parecer, esta sensación es indignante. Pero al final, en mi paralelismo, sumergido en esa lectura que ocupa mis horas tras una característica comida familiar, me doy cuenta de que la superioridad moral no es el fin, sino un medio para lograr una superioridad social. Thomas Sowell decía que debemos medir las políticas económicas por las consecuencias en la sociedad, y la economía en su conjunto, y no por la intención o el impulso moral que les llevó a aplicarlas.

De la misma razón afirmo que, pese a la negatividad de estas personas en dar la razón a estudios en lugar de sus creencias, finalmente, el destino da la razón a aquellos que la tienen y desmarcaran a los que, por el contrario, no tienen fundamento en su discurso. Los titulares se han adueñado de la conversación y el debate político; no los estudios. Hoy, un discurso populista vale más que mil papers de un gran economista que, pese a destinar todos sus recursos temporales en el estudio de dicha tesis, puede ser ninguneado por un ignorante con aires de ilustrado.

Como se puede observar, no estoy introduciéndome, en este, mi discurso, en achacar la culpabilidad a nadie. No trato de enfrentar nuevamente a la población con discusiones políticas y económicas. Con el artículo trato de dar aire fresco a este, mi blog, y remarcar la importancia de los fundamentos objetivos que dotan a un debate de calidad, honorabilidad y prestigio.

Queda poco para septiembre, momento en el que volveremos al debate político de siempre. El nuevo intento de investidura y los acuerdos “in extremis” para sacar una investidura satisfactoria para la lista más votada ocupará toda la agenda en nuestro país. El debate, los programas de actualidad, las revistas, los periódicos, todo estará saturado de nuevos discursos cargados de promesas, pero con el denominador común de que gran parte de las emitidas se basan en puros sensacionalismo y tratan de dar al pueblo lo que, el mismo pueblo, quiere oír.

Como decía, olvida todos estos discursos, olvida la política, olvida los discursos. Disfruta de este verano como si fuera el último. Los ambientalistas populizan con un supuesto fin del mundo por el desarrollo del cambio climático a la vez que otros hablan de una nueva dictadura tras el avance de VOX en las urnas, o la prevista continuidad del Presidente Donald Trump. En un contexto donde el estudio no importa, ¿qué haces perdiendo el tiempo y no disfrutando de tu último verano?

Los ilustrados creen que el mundo se acaba y por pura convicción y superioridad moral deberíamos de creérnoslo. La saturación en materia de informes, investigaciones y estudios ha provocado que vivamos en la sociedad más desinformada de la historia. No sirve de nada elaborar un paper en Princeton, cuando luego llega la universidad de Shanghai y desmiente tal paper con otros argumentos.

Obviamente, argumentos que nunca sabremos, ya que los medios de comunicación tratarán de darte el título que más se ajuste a su linea editorial y al discurso de la formación política que le aporta los “favorcillos” dentro del mundillo. Y, dado por hecho, no te vas a leer un paper de 180 páginas hablando de conceptos tan insignificantes como “demanda agregada” o “mercados monetarios”, ¡y encima en inglés!

Pero no te preocupes. Esto no va a impedir que puedas sentirte libre para hablar de economía o de política. Créate un discurso, básalo en cuatro titulares de un medio, por ejemplo, como el del Sr. Ignacio Escolar e incluye las palabras “fascista” y “progreso”. Con eso ya lo tienes todo. Y no te preocupes por las críticas, ya se encargará twitter de hacer su papel y desmentir a aquellos economistas que te digan que no tienes razón con defensas a tu persona del tipo: “facha”, “das asco” o algo por el estilo.

Y aunque le digas que eres liberal. Les da igual, el apoyo popular les vuelve a dar la razón y, dentro de su comunidad, quedan como líderes populares con supremacía racional. Como me decía un socialista la semana pasada en twitter, ¿para qué vamos a debatir? deberías estar callado con el asco que das. Por cierto, para aquel que lo quiera saber, el debate que abría con el economista Gonzalo Bernardós era la defensa de la sanidad pública o privada en España.

No obstante, el debate es absurdo. Importa lo progre y populista que sea tu tweet. Da igual el debate, da igual la postura, da igual el fundamento que sostenga tu discurso. Todo da igual, lo que importa es lo “cool” que quede tu tweet y el apoyo de masas que reciba. Por todo esto, disfruta del verano, lee, escucha, habla, come, bebe y, sobre todo, sé feliz. No pierdas el tiempo en discutir con aquellos que no lo merezcan y descansa de este colapso mediático que atraviesa el país.

Ah, y no vayas a Bilbao, pues pese a su belleza como ciudad, el concierto del cantante C Tangana ha sido suspendido. Según La Sexta, por la ofensa que hacen sus letras al colectivo feminista. Mismo colectivo feminista que lo ha colocado en el TOP de plataformas como Spotify o Apple Music. Pero eso da igual, como he dicho, no importan tus acciones. Lo que de verdad importa es el revuelo y la apariencia social. No demuestres con actos, demuestra con titulares.

Que tengáis un buen fin de semana y feliz verano.

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