Nuevas reformas para combatir la desaceleración económica / Forbes

El presidente López Obrador, el cual mantiene una guerra abierta entre su postura de cara a la economía mexicana y la del resto del mundo, sigue reconociendo que la economía mexicana no atraviesa por una dura, y peligrosa, situación. Para el presidente, pese a las declaraciones y los análisis de diversas instituciones, como JP Morgan, la economía va bien, ya que los tambores de recesión falsean la situación de la economía mexicana.

Si uno observa la situación de la economía en México, a priori, los indicadores macroeconómicos que presenta el país y que miden la economía de forma cuantitativa no muestran una realidad tan optimista como la que vislumbra el actual mandatario. De hecho, la actividad económica en el país sigue cayendo, así como las inversiones; lastrando el crecimiento económico en el país.

Distintos organismos, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), han reajustado nuevamente las previsiones de crecimiento para la economía mexicana. Tal es el reajuste que, para muchos analistas, el país se encuentra al borde de la recesión técnica, dados los ritmos de crecimiento que cada vez están más cerca del 0%, o lo que es lo mismo, del no crecimiento o el decremento.

Para el presidente AMLO, la gobernabilidad que presenta el país es suficiente para que la economía prospere, pues en materia política, la estabilidad de la que goza México podría tratar de paliar la situación. No obstante, son conocidas las intenciones del presidente en materia social, donde la alta implicación presupuestaria para sacar adelante determinadas políticas sociales no se ajusta a la realidad económica.

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Y es que, no hablamos de que la economía no tolere la aplicación de determinadas políticas sociales, sino que, como indicaban los principales organismos multilaterales, así como fuentes del propio Gobierno de López Obrador, los objetivos y las previsiones para la economía que posee el gabinete presidencial no se ajusta a la realidad del país y a las necesidades del mismo. Unas previsiones muy optimistas para una realidad más negativa.

Pese a ello, el presidente si ha reconocido en determinadas situaciones que el país necesita la aplicación de estímulos que devuelvan un mayor dinamismo a los crecimientos de la economía mexicana. Entre ellos, se ha hablado de la necesidad de rebajar los tipos por parte del Banco de México, ya que los considera demasiado altos para una economía que el mismo califica “en desaceleración”. Un primer paso por parte del líder para reconocer la situación que atraviesa la economía mexicana.

Pero no todo queda ahí, pues el presidente pretende aplicar nuevas reformas que traten de paliar la situación. Y es aquí cuando viene mi pregunta: ¿si la economía va bien, para qué necesitas aplicar reformas? Pues eso mismo no debía pensar el propio presidente, el cual pretende aplicar una serie de reformas que vuelvan a despertar el interés de los inversores en el país azteca, así como un mayor impulso a la actividad económica en el país que, pese a las declaraciones pasadas, si muestra una fuerte desaceleración.

Por ello, entre sus primeras medidas está la de dotar a los ciudadanos de una mayor facilidad de acceso al crédito, permitiendo a estos un mayor consumo y, con ello, un mayor impulso a la actividad económica. Aunque el presidente no haya querido reconocerlo, la actividad económica precisa de estímulos y para ello, López Obrador ha planteado estímulos que traten de paliar, y revertir, la situación.

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A su vez, el propio presidente también ha querido incentivar a las empresas y a los sectores estratégicos en el país. Para ello, pretende dotar de una mayor financiación a las mismas, permitiendo que estas realicen inversiones y aumenten su actividad empresarial, produciendo un efecto directo en la contratación y en la actividad económica en el país. Unos esfuerzos que, como los anteriores, tratan de aportar un mayor dinamismo a una economía que, por mucho que, pese al presidente, se encontraba cada día más estancada.

Entre sus propósitos de impulso también está la creación de mayor y mejor infraestructura pública en el país. Es decir, la idea es invertir en el desarrollo del país en materia de infraestructura, potenciando así diversos sectores como el transporte, el turismo, las comunicaciones o el medio ambiente. Unas reformas que serán financiadas por el sector público y el sector privado, en colaboración y tratarán de impulsar determinados núcleos urbanos que precisan de nueva infraestructura.

En definitiva, el presidente ya se muestra dispuesto a escuchar a los expertos económicos en el país. En el propio canal Bloomberg, este reconoció la desaceleración que vive la economía mexicana y que tratará de paliar con esta serie de reformas. Como he dicho en numerosas ocasiones, México necesitaba esto, la adopción de nuevas reformas que no solo palien la situación, sino que traten de revertirla, devolviendo al país un mayor crecimiento económico y prosperidad en el largo plazo.

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