Un peligroso escenario para los líderes políticos

Tras una inmensa satisfacción que me aporta la enriquecedora conversación con la editora adjunta de opinión del Washington Post; me paro a pensar sobre la situación que atraviesa la economía mundial y si, realmente, están los líderes políticos preparados para afrontar las respectivas reformas que necesitan diversas economías para revertir su situación. El escenario económico global sigue repleto de incertidumbres y datos negativos que ponen de manifiesto una pesimista situación.

El deterioro que experimenta el balance de riesgos a nivel global sigue en aumento. Los índices de volatilidad, el VIX, conocido por ser llamado comunmente como el índice del miedo, pues muestra la volatilidad que recogen los mercados en cada momento del tiempo, muestra un auge sujeto a los distintos escenarios que viven las diversas economías en el mundo, así como la actuación de los inversores ante tales sucesos. Una situación compleja, pero que, en boca de nuestros líderes políticos, parece hasta normal.

Siempre he dicho, al igual que lo hace el maestro, y amigo, Daniel Lacalle, que caer en la autocomplacencia es un graso error. Autocomplacencia como la de México o España, donde ambos escenarios muestran un agravamiento de la situación económica y, sin embargo, el discurso político sigue repleto de optimismo y falta de realidad objetiva. Estamos hablando de una desaceleración económica que sacude a la economía mundial y, en lugar de hablar de reformas, seguimos hablando de que contamos con margen para crecer y que los crecimientos son aceptables.

Aunque lo queramos llamar autocomplacencia, pues, en el fondo, nos gustaría pensar que es esa la explicación a las continuas justificaciones gubernamentales, lo que ocurre, realmente, no es más que una incompetencia gubernamental, un desconocimiento, que es incapaz de resolver los problemas, así como aplicar nuevas reformas que doten de mayor dinamismo a unos crecimientos que, prácticamente, se muestran estancados. Como diría Thomas Sowell, producto de una existente brecha entre conocimiento económico y gobierno, donde los mismos tratan de explicar algo que no comprenden.

Alemania, la locomotora económica de la Unión Europea, tras unos malos resultados tras la lectura del dato de crecimiento económico, en materia de Producto Interior Bruto (PIB), registrados durante el segundo trimestre, muestra un escenario gravemente empeorado tras una contracción en los crecimientos que sitúa al país al borde de la recesión. La economía germana, ante el tortuoso escenario que se vive en los mercados globales, se ha visto sacudida con mayor intensidad.

Y es que, la caída que ha sufrido la demanda global y que ha paralizado a un país puramente exportador como Alemania, así como la dura paralización que ha vivido la producción industrial en el país, también como consecuencia de las tensiones comerciales que sacuden al comercio global, han provocado que el PIB alemán se haya visto mermado hasta bordear el colapso, incentivando un mayor miedo en el escenario europeo ante la posibilidad de una recesión en la zona euro.

La economía germana, como digo, posee casi el 80% de su PIB supeditado al sector exterior, casi el 40% del Producto Interior Bruto en el país depende de las exportaciones que le han llevado a convertirse en el tercer país con mayor peso en el comercio global, junto con Estados Unidos y China. A su vez, el peso de la industria en el país supedita el 20% de su Producto Interior Bruto, lo que provoca que, ante ambos fenómenos bajo amenaza, gran parte del PIB alemán se vea sacudido.

Pero esto es algo que, con mayor intensidad, también sacude a grandes economías como la del gigante asiático. China, uno de los epicentros de la dura batalla comercial, y de divisas, que mantienen las dos principales economías del mundo y principales agentes del comercio global, sigue cosechando reajustes negativos en las lecturas de su desarrollo económico. El PIB chino se sigue viendo mermado por unas tensiones con Washington que parecen no tener fecha de caducidad.

La economía asiática, tras la caída que experimentan sus exportaciones y que, al igual que Alemania, poseen un gran peso en su estructura económica, se ha visto obligado a registrar una de sus peores tasas de crecimiento de los últimos años. Concretamente, el peor registro de los últimos 30 años y que lleva a China a replantearse los objetivos fijados para 2020, donde el país esperaba cosechar esa duplicidad en su PIB para reducir los niveles de pobreza y desigualdad en el país. Una situación que, ante el estado de las relaciones comerciales bilaterales con USA, se encuentra lejos de darse.

Podríamos seguir con Argentina o Italia, donde las economías se encuentran en una situación desastrosa, a esperas de un líder genuino que aporte claridad al asunto. También podemos hablar de la situación que vive Estados Unidos, o la espantada de capital que han experimentado las economías emergentes como consecuencia del incierto escenario económico que presenta la economía mundial. Sin embargo, en estos momentos, debemos hablar de líderes.

Debemos hablar de líderes por la sencilla razón de que la falta de liderazgo que mancha a la política internacional es parte de lo que ocurre en el planeta. Trump, Johnson, Sánchez; son ejemplos de líderes que están impulsando políticas equivocadas en el país, sin medir los posibles impactos de sus políticas. Un líder, además de la función de liderar, posee otra serie de funciones como la de la responsabilidad política con sus ciudadanos y su país. Algo de lo que carecen estos líderes, que, impulsados por los sensacionalismos, no ven los posibles impactos, tanto positivos como negativos, de sus políticas.

Para concluir, Thomas Sowell decía que debemos medir las políticas aplicadas por el impacto que ejercían estas en la sociedad y en la economía, y no, como ocurre habitualmente, por las sensaciones y los deseos, intenciones, que le llevaron a aplicarlas. La situación se muestra compleja y tomar decisiones arbitrarias no es la mejor opción de solventar la situación. Los políticos deben empezar a ser conscientes y a trabajar en pro de los ciudadanos y su país, y no en base a sus egos y sus intereses.

Feliz fin de semana.

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